FUNDACIÓN PLANETA VIAL

jueves, 24 de septiembre de 2009

crisis??? austeridad? ? consumismo???








cordial saludo a todos los que visitan este blog.
Ell tema de la crisis mundial est}a muy sonado , en todos los municpios de Colombia encontramos a cientos de criticos de los sistemas de gobiernos y en especial de profesionales de la argumentacion de la crisis, toda una ambientacion para no invertir en salud, en educacion y sobretodo educacion y prevencion de la accidentalidad vial.
aqui les envio un articulo de unaperiodista francesa conseguido a travez de
le monde diplomatic.
TEN

JUAN CARLOS PARRA SANABRIA
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Ahora la prensa alaba la austeridad

Yoga de la risa y collares de fideos

Autor:

por Mona Chollet.

*de la redacción de Le Monde diplomatique, París.

Traducción:

Patricia Minarrieta

Texto:

¿Cómo disuadir a un prisionero de reclamar las llaves de su jaula?
Muy simple: basta celebrar ruidosamente sus talentos de
contorsionista y hacerle creer que si interpreta al hombre de goma
dentro de ese espacio minúsculo, logrará un máximo desarrollo
personal. Por eso, apenas la recesión había asomado la nariz, la
prensa mundial entonaba una oda unánime a la sagacidad del
consumidor, a su asombrosa adaptabilidad, a sus mil y un recursos
insospechados.

El ciudadano medio es un buen tipo. Después de haber reflotado
generosamente a las instituciones financieras que le pusieron el
mundo patas arriba, no sólo acepta magnánimamente olvidar el asunto,
sino que frente a sus bolsillos vacíos, lejos de enervarse o de
buscar las causas de su desgracia, pone al mal tiempo buena cara.
Consigue informarse discretamente sobre trucos y artimañas en
Radins.com, practica el trueque, la colocación y el uso compartido de
automóviles, reemplaza el avión por el monopatín, saborea por cinco
euros el menú especial crisis de un simpático dueño de restaurante,
se inscribe en cursos de bricolaje, prepara la tierra de su huerta y
hace sus compras acarreando bolsas llenas de bonos de descuento,
pacientemente recolectados.

Como premio, redescubre los verdaderos valores: solidaridad, calor
humano, placeres simples. En Newsweek (26-3-2009), el periodista
Steve Tuttle rinde homenaje a sus propios padres, que llevaron
siempre una vida austera: hoy en día, ese tipo de personas, amantes
del trabajo duro, que antes pasaban por miserables, son los que
menos hay que compadecer, constata el periodista. El trabajo y la
honestidad siguen teniendo su recompensa: tal es la moraleja de esta
crisis. ¿Quién lo hubiera creído?

¿Usted pensaba que la recesión consistía en patrimonios hechos humo,
familias en la calle, olas de despidos, angustia por el futuro,
cuentas impagas, privaciones? Eso es porque sigue apegado a un
materialismo de otra época. Los que no dejan de rumiar sus críticas
contra la injusticia del sistema deberían iniciarse en el estado
mental anticrisis, cuyos secretos nos prodiga Marie-Claire (febrero
de 2009): Debemos ver la mitad llena del vaso, en lugar de la mitad
vacía. Si siempre esperamos más de la vida, nunca estaremos
contentos. Los más refractarios podrán intentar el yoga de la
risa, técnica que se adquiere en tres o cuatro sesiones. La clave
de todo es lograr modificar su mundo mental; en cuanto a modificar
el mundo a secas, ya veremos.

La avalancha de artículos periodísticos que anuncian los tiempos de
los consumastutos (Le Nouvel Observateur, 19-3) o proponen la Guía
2009 de las nuevas artimañas (Le Point, 19-2) buscan permitir que
los más lerdos entren en el baile. Y de hecho, en materia de buenos
secretos, el lector tiene lo que necesita para su dinero. Los
Angeles Times menciona como ejemplo a un joven informático que,
mientras paga un préstamo estudiantil de 50.000 dólares, abre los
postigos en lugar de encender la luz (1): ¡cómo no haberlo pensado
antes! Marie-Claire (5-09) proporciona las direcciones de las tiendas
en línea de algunas marcas de indumentaria neoyorquinas, para que los
recesionistas (sucesores de los fashionistas) puedan ahorrar el
precio de un vuelo transatlántico: ¡ay de las víctimas de la
austeridad!&

Por su parte, Elle enseña a sus lectoras cómo ser fashion sin ser
víctimas: imprimiendo sus iniciales sobre una camiseta, o enhebrando
perlas para crear gruesos collares muy vistosos que pueden llevarse
sobre cualquier prenda (10-1-09). Igual que en la guerra, con la que
a menudo se la compara, la protagonista principal de la recesión es el
ama de casa atinada, capaz de hacer milagros con cualquier cosa. El
New York Times nos informa, por ejemplo (11-4-09), que algunas madres
de familia de Springfield, Virginia, formaron un grupo que lleva el
bastante terrorífico nombre de Frugal and Fabulous Moms
(supermamás austeras).

Bajo el título Volvemos a la austeridad, y eso nos encanta, este
diario menciona también a una tal Kellee Sikes, consultante de
Missouri, que echó las bases de un mundo nuevo cuando reemplazó sus
servilletas de papel por unos modelos de algodón biológico porque
entre las mil satisfacciones que brinda pagar el pato de la farsa
financiera, está la de hacerle un bien al planeta. Jamás debemos
desperdiciar una crisis, recomienda Sikes. Nada mejor para dejar de
fumar que un buen infarto, retruca El País (2). ¿No se sienten
particularmente responsables del estado actual de la economía? Poco
importa: toda ocasión es buena para ser mejores, aunque uno no sea
culpable de nada. Los banqueros de la casa Goldman Sachs, que ya
apartaron 11.000 millones de dólares para sus bonos de fin de año, no
saben lo que se pierden.

El cliente que empuja su carrito bajo las luces de neón de una tienda
de alimentos hard discount tal vez lo ignore, pero está al último
grito de la moda. El derroche, la ostentación, son en la actualidad
la peor de las vulgaridades: para causar sensación, hay que ostentar
moderación, sobriedad, austeridad. Además, la experiencia es tan
bonita que los ricos también quieren participar aunque la parte hard
discount parece interesarles menos que la etiqueta yo salvo al
planeta. En el suplemento Ecolo Chic del Figaro (1-4-09), el
escritor-viajero Sylvain Tesson ridiculiza a la ecología siniestra
y moralizadora a la Henry David Thoreau (3): según él, la verdadera
ecología desea la reconciliación del cosmos y los hombres y ésta
debe ser una fiesta. Para iniciar los festejos, Tesson propone
comprar únicamente objetos virtuosos, inspirándose en la sabiduría
ancestral de los nómades: Pienso en los cuchillos de los criadores
kirghiz, en las petacas de cuero de los caravaneros tibetanos, en los
juegos de té de los camelleros tuareg. El lector del Figaro que no
sepa cabalgar sin montura puede, más prudentemente, elegir
obsequiarse unas galletas bio a 15,90 euros en la Grande Épicerie
de Paris; es cierto que no es barato, pero admitamos que sería poco
elegante regatear los términos de la reconciliación de uno con el
cosmos. Tres páginas más adelante, encontramos un puff de lana,
vendido a 1.600 euros, que pondría verde de envidia a un criador
kirghiz.

Si no es posible salvar al mundo, al menos es preciso que el
consumidor que aún tiene fondos tenga la impresión de desenfundar su
tarjeta bancaria criteriosamente. Las grandes marcas de lujo se
empeñan entonces en convencerlo de representar valores seguros, de
ser instituciones más culturales que comerciales (4), o sea que al
comprar sus productos, uno no dilapida su dinero: lo invierte. ¿Qué
son 800 euros por una valija de viaje, pregunto, si uno se pone a
pensar que en cinco generaciones, sus descendientes guardarán en ella
su pijama ignífugo para irse a pasar el fin de semana a una estrella
remota? En Newsweek (6-4-09), bajo el título Defensa del lujo, el
periodista Jonathan Tepperman nos enseña el delicado arte de ahorrar
gracias al shopping de alta gama. Empiece por algo chico: una
corbata Hermes, calzado Church. En cualquier cosa que elija, evite
las fluctuaciones del estilo, y opte por un verdadero clásico, que
envejecerá bien.

Rico o pobre, lo esencial es que el consumidor siga siendo un
consumidor. Nadie desea que los recesionistas sean reemplazados
algún día por los depresionistas, tiembla Le Nouvel Observateur,
contando sus páginas de publicidad (4-12-08). En toda la prensa, se
confecciona febrilmente la lista de los productos cuya venta se
habría disparado: los preservativos (porque la crisis, además, tiene
efectos afrodisíacos), los manuales para aprender a ahorrar, las
yogurteras, las máquinas de hacer pan, los filtros para agua, los
kits de semillas para huerta, los laxantes (¿!). En Challenges
(26-2-09), el fundador del sitio PriceMinister, Pierre
Kosciusko-Morizet, devela las segundas intenciones que motivan la
abundante publicidad que se realiza en las redes de trueque o reventa
entre particulares: Cuando la gente se pone a vender, después compra
más.

Por todos lados, antiguos reflejos asoman tras las buenas
resoluciones anunciadas. Para rendir homenaje a la declaración de
Jacques Séguéla, según la cual si a los 50 años uno no tiene un
Rolex, quiere decir que ha fracasado en la vida, el colectivo
salvemos a los ricos ofreció al publicista un reloj Casio de primer
nivel: Una buena idea para robar. Su look años ochenta y
anti-ostentación le da muchísimo estilo, comenta Marie-Claire
(7-09). Después de deshacerse en una institución de beneficencia de
todos los harapos que afeaban su guardarropas, Jonathan Tepperman,
nuestro gurú del lujo, estima que tal acto de civismo merece sin duda
una recompensa: Decido celebrarlo, pero no yendo de compras. Salvo
que tengan algún buen negocio para sugerirme&.

Hoy se trata de consumir inteligentemente, resume un especialista
en tendencias citado por Le Nouvel Observateur. Bello oxímoron& En
cuanto a vivir inteligentemente, parece que sigue quedando para otra
ocasión.

M.C.

1 Citado por Courrier international, París, 12-2-09.

2 Ibid.

3 Filósofo y poeta estadounidense (1817-1862) adepto, entre otras
cosas, de la pobreza voluntaria.

4 Véase Actrices ou femmes-sandwiches?, Le lac des signes (El lago
de los signos), Los blogs del Diplo, 18-5-09.



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