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Este documento es bajado de un blog de un ciudadano español que se expresa asi de los pasos de las cebras.
La gran mentira de los pasos de cebra
De pequeño siempre me pareció cruel que les quitaran las rayas a las cebras y las pusieran en el suelo para después nosotros pasar por encima. No entendía por qué si ya había semáforos, también tenía que haber una marca con el camino por el que pasar. ¿No era obvio que si queríamos cruzar la calle tan sólo había que hacer eso?: cruzar la calle. Imaginaba a estos pobres animalitos completamente blancos, tristes y muertos de frío sin sus preciadas rayas. Mamá cebra se pasaría todo el invierno pidiéndolas prestadas a otros animales… pero ni el tigre, ni el lince, ni la manta raya tendrían intención de compartirlas, total, sólo eran cebras. Entonces los niños cebra harían uso de su ingenio y construirían una máquina capaz de imitar las rayas de todos los animales, de manera, que según les apeteciera, podrían ser como el tigre, el lince o la manta raya. Una vez se conocieran públicamente las capacidades de su aparato, todos querrían probarlo y poder tener aunque fuera por un día la vida de otro animal.
Pero una tarde bajé a la calle y mientras comía un helado de vainilla me di cuenta de una cosa: las rayas del suelo eran blancas y las de las cebras negras. Supongo que fue en ese momento cuando perdí la inocencia de ser un niño y empecé a darme cuenta de que el mundo estaba lleno de mentiras.
Y los Reyes Magos, y el Ratoncito Pérez, y los productos adelgazantes de Herbalife, y la llegada del hombre a la Luna, y los Caballeros del Zodiaco, y la cara de Isabel Preysler…
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